miércoles, 5 de mayo de 2010

PSSSSSSS......SU DOBLE MORAL



Es uno de nuestros impresentables. Pero no es un impresentable cualquiera. Es uno de esos personajes que, como en la foto que acompaña este texto, oculta su lado oscuro tras una piel de cordero. De alto ejecutivo, en este caso. Por que nuestro protagonista de hoy es un alto dirigente de una organización deportiva regional, y también de una organización deportiva de mayor rango.

Siempre muy pulcro. Muy bien aseado. Muy bien trajeado. Me recuerda a los políticos de la trama valenciana del Gürtel. Pero detrás de esa apariencia y de la importancia de sus cargos esconde su miseria personal. Una miseria que alcanza cotas insospechadas, que de saberse le costarían los cargos que ostenta.

Mira por encima del hombro a todos, incluso a su amante. A su esposa no la mira, directamente la desprecia. Su amante es una donostiarra muy atractiva, y muy conocida en otros tiempos, a la que el paso del tiempo comienza a dejar sus marcas.

Aunque otras marcas le ha dejado él, que hace apenas unas semanas tuvo que ser denunciado por ella. Una discusión en el coche fue el detonante. Hace unos dias ella tuvo que retirar la denuncia. Tal es su influencia.

Si se llegase a conocer, este impresentable comenzaría a conocer el significado de la palabra vergüenza, y a saber lo que es vivir sin las Visas Oro de los cargos de los que presume.

domingo, 2 de mayo de 2010

RAMÓN IRIGOYEN



Corría el año 1877 y en Donosti estaba prohibida la mendicidad. Entónces llegó una curiosa petición al Ayuntamiento Donostiarra:

"Ramón Irigoyen, vecino de esta ciudad y habitante de la calle Churruca, expone: que se haya impedido desde hace seis años sin que por ningún concepto pueda dedicarse a ninguna clase de trabajo, sin que por este motivo haya implorado la caridad pública, no obstante de hallarse necesitado recibiendo solo lo que sin postular buenamente le daban por donde transitaba y en las puertas de las iglesias en donde solía hacer sus oraciones, más como quiera que se le ha prohibido de estar en los indicados sitios, suplica se digne concederle permiso para poder continuar en las puertas de los templos como hasta ahora lo ha hecho, sin pedir limosna, ni molestar a nadie, y si recoge lo que quien quiera darle".

El Ayuntamiento le contestó que estaba prohibida la mendicidad, pero que si lo que se proponía era solamente permanecer en las puertas de la iglesia no necesitaba autorización alguna del Ayuntamiento.

Pero lo más curioso y lo que verdaderamente define a nuestro héroe llega tres años después, cuando en la sección de "Cartas al Director" del Diario de San Sebastián aparece lo siguiente:

"Saliendo ayer de oir misa en la Iglesia de Santa María, repartí limosnas entre los pobres que a la puerta había; y entre las monedas repartidas, había una de oro de cinco duros que fue dada creyendo fuese una de cinco céntimos, ó como le llaman vulgarmente: un perro chico.
Más no he notado su falta hasta que hube de cambiarla, y figurándome la hubiese dado de limosna, pregunté a los pobres que había en la referida iglesia, y en seguida, uno de ellos, que dijo llamarse Ramón Irigoyen, la sacó de su bolsillo y me la entregó, pintándose en su rostro la satisfacción que sentía al hacerlo. A mis reiteradas instancias tomó un duro que le entregué por su cristiano proceder, probando una vez más que bajo el ropaje de la miseria hay corazones nobles
".

Ayyyy....qué tiempos aquellos!!!!